Estaba Macarroni alargándose en su
intervención, cosa que le agradecí, entonces me preparo yo para hablar, hacer
una participación improvisada, le dije a Ánimas: ponte cerca, te toca o
aplaudir o recibirla y presentarla ( a Lupita Rivera). Ánimas se espantó de
tener que intervenir y me contestó: Óyeme cabrón no vengo bien vestido. No
importa, son los momentos que nos tocan vivir, no te vayas a rajar.
Salí la última vez al estacionamiento que está
junto a la capilla de Diego Rivera, esperando que mis oraciones fueran atendidas,
pero no, no llegaba. Salía y entraba de la capilla con un enorme
paraguas porque la lluvia era tupida y no llegaba, había hablado a la
vigilancia de la entrada de la universidad para que los escoltaran cuando
llegara el vehículo que transportaba a Lupe Marín y Pedro Coronel. Estaba
hablando la Macarroni de su experiencia como directora del Museo Estudio de
Diego Rivera cuando salí la última vez y venía entrando una enorme camioneta
blanca, me imaginé el caballo blanco de los cuentos infantiles, me acerqué y
estaba bajando la mismísima Lupe Rivera Marín, allí nos conocimos: Contador
Maceda, que pena, vengo muy retrasada, llueve copiosamente, dijo disculpándose.
No se preocupe, la estamos esperando. Pero me siento hasta atrás y observo la
ceremonia que debe de haber empezado. Si, empezó, pero en realidad solo puede
empezar cuando usted llegue, le dije, me volteó a ver como para entender, le
tendí un ejemplar del libro, me dijo: No puedo hablar del libro, no lo conozco.
Ya sé, háblenos de los murales y de su padre, es lo más importante. Una vez a
resguardo de la lluvia, tiré el paraguas, así como los toreros tiran el capote
cuando el toro está vencido porque ya no lo van a necesitar, me tomó del brazo
Lupe Rivera Marín y caminamos por el pasillo central de la capilla, en un momento ella se quiso sentar al final,
en una de las bancas pero se lo impedí amablemente con una sonrisa y
continuamos caminando como dos que van al altar, en ese momento empezaron
algunos aplausos, como una llovizna tímida, que se volvieron una tormenta en cuanto la reconocieron, el Rector se
despabiló y se puso de pie, igual que todo el podio, en ese momento Ánimas
retiró a la persona que estaba de mas
llenando el espacio y el presentador anunció a todos los presentes que
llegaba la hija de Diego Rivera y la prensa se hizo un enjambre, fotos por
todos lados, videos, crónicas y la sentaron en el centro, en el lugar de honor.
Empezó a platicar agradeciendo el libro y enseguida nos describió el mural, la
mujer que aparece en primer lugar es su madre Lupe Marín quien estaba
embarazada de ella, platicó que allí estaban otras personas de su familia y se hizo larga la noche, la
Macarroni sonreía pero estaba por dentro que echaba chispas, varios días
después se descargó contra el libro, hubo también una crítica muy fuerte de
Raquel Tibol, crítica de arte.
El Dueño Del Dique
DERECHOS RESERVADOS